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"La columna del hermano José" - 5 new articles

  1. SI ME HICISTE DAÑO, NO LO TOMO EN CUENTA
  2. EL INCIENSO DEL FARISEO
  3. MENSAJE DEL CIELO A NUESTRO GRUPO DE ORACIÓN “SÍ SEÑOR” – VIERNES 27 DE FEBRERO DE 2015
  4. FUNCIONES DEMONIACAS
  5. ICONOCLASTAS
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SI ME HICISTE DAÑO, NO LO TOMO EN CUENTA


Lunes segunda semana Cuaresma. Podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios y juicios de Dios, sino de los nuestros.

Por: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net

Cada vez que en la Cuaresma se nos presenta el grito de súplica, de perdón por parte del pueblo de Israel, al mismo tiempo está hablándonos de la importancia que tiene la conversión interior. La Escritura habla de que se han cometido iniquidades, de que se han hecho cosas malas, pero, constantemente, la Escritura nos habla de cómo nuestro corazón tiene que aprender a volverse a Dios nuestro Señor, de cómo nuestro corazón tiene que irse convirtiendo, y de cómo no puede haber ninguna dimensión de nuestra vida que quede alejada del encuentro convertido con Dios nuestro Señor. Así es importante que convirtamos y cambiemos nuestras obras, es profundamente importante que también cambiemos nuestro interior.

La Escritura nos habla de la capacidad de ser misericordiosos, de no juzgar, de no condenar y de perdonar. Esto que para nosotros podría ser algo muy sencillo, porque es que si me hiciste un daño, yo no te lo tomo en cuenta; requiere del alma una actitud muy diferente, una actitud de una muy profunda transformación. Una transformación que necesariamente tiene que empezar por la purificación, por la conversión de nuestra inteligencia.

Cuántas veces es el modo en el cual interpretamos la vida, el modo en el cual nosotros «leemos» la vida lo que nos hace pecar, lo que nos hace apartarnos de Dios. Cuántas veces es nuestro comportamiento: lo que nosotros decimos o hacemos. Cuántas veces es simplemente nuestra voluntad: las cosas que nosotros queremos. ¡Cuántas veces nuestros pecados y nuestro alejamiento de Dios viene porque, en el fondo de nuestra alma, no existe un auténtico amor a la verdad! Un amor a la verdad que sea capaz de pasar por encima de nosotros mismos, que sea capaz de cuestionar, de purificar y de transformar constantemente nuestros criterios, los juicios que tenemos hechos, los pensamientos que hemos forjado de las personas. Cuántas veces, tristemente, es la falta de un auténtico amor a la verdad lo que nos hace caminar por caminos de egoísmo, por caminos que nos van escondiendo de Dios.

Y cuántas veces, la búsqueda de Dios para cada una de nuestras almas se realiza a través de iluminar nuestra inteligencia, nuestra capacidad de juzgar, para así poder cambiar la vida. ¡Qué difícil es cambiar una vida cuando los ojos están cerrados, cuando la luz de la inteligencia no quiere reconocer dónde está el bien y dónde está el mal, cuál es el camino que hay que seguir y cuál el que hay que evitar!

Uno de los trabajos que el alma tiene que atreverse a hacer es el de cuestionar si sus criterios y sus juicios sobre las personas, sobre las cosas y sobre las situaciones, son los criterios y los juicios que tengo que tener según lo que el Evangelio me marca, según lo que Dios me está pidiendo. Pero esto es muy difícil, porque cada vez que lo hacemos, cada vez que tenemos que tocar la conversión y la purificación de nuestra inteligencia, nos damos cuenta de que estamos tocando el modo en el cual nosotros vemos la vida, incluso a veces, el modo en el cual nosotros hemos estructurado nuestra existencia. Y Dios llega y te dice que aun eso tienes que cambiarlo. Que con la medida con la que tú midas, se te va a medir a ti; que el modo en el cual tú juzgas la vida y la estructuras, el modo en el cual tú entiendas tu existencia, en ese mismo modo vas a ser juzgado y entendido; porque el modo en el cual nosotros vemos la vida, es el mismo modo en el cual la vida nos ve a nosotros.

Esto es algo muy serio, porque si nosotros vamos por la vida con unos ojos y con una inteligencia que no son los ojos ni la inteligencia de Dios, la vida nos va a regresar una forma de actuar que no es la de Dios. No vamos a ser capaces de ver exactamente cómo Dios nuestro Señor está queriendo actuar en esta persona, en esta cosa o en esta circunstancia para nuestra santificación.

"Con la misma medida que midáis, seréis medido". Si no eres capaz de medir con una inteligencia abierta lo que Dios pide, si no eres capaz de medir con una inteligencia luminosa las situaciones que te rodean, si no eres capaz de exigirte ver siempre la verdad y lo que Dios quiere para la santificación de tu alma en todas las cosas que están junto a ti, ésa medida se le está aplicando, en ese mismo momento, a tu alma.
Qué importante es que aprendamos a purificar nuestra inteligencia, a dudar de los juicios que hacemos de las personas y de las cosas, o por lo menos, a que los confrontemos constantemente con Dios nuestro Señor, para ver si estamos en un error o para ver qué es lo que Dios nuestro Señor quiere que saquemos de esa situación concreta en la cual Él nos está poniendo.

Pero cuántas veces lo que hacemos con Dios, no es ver qué es lo que Él nos quiere decir, sino simplemente lo que yo le quiero decir. Y éste es un tremendo riesgo que nos lleva muy lejos de la auténtica conversión, que nos aparta muy seriamente de la transformación de nuestra vida, porque es a través del modo en el cual vemos nuestra existencia y vemos las circunstancias que nos rodean, donde podemos estar llenando nuestra vida, no de los criterios de Dios, no de los juicios de Dios, sino de nuestros criterios y de nuestros juicios. Además, tristemente, los pintamos como si fuesen de Dios nuestro Señor, y entonces sí que estamos perdidos, porque tenemos dentro del alma una serie de criterios que juzgamos ser de Dios, pero que realmente son nuestros propios criterios.

Aquí sí que se nos podría aplicar la frase tan tremenda de nuestro Señor en el Evangelio: "¡Ay de vosotros, guías ciegos, que no veis, y vais llevando a los demás por donde no deben!". También es muy seria la frase de Cristo: "Si lo que tiene que ser luz en ti, es oscuridad, ¿cuáles no serán tus tinieblas?".

La conversión de nuestra inteligencia, la transformación de nuestros criterios y de nuestros juicios es un camino que también tenemos que ir atreviéndonos a hacer en la Cuaresma. ¿Y cuál es el camino, cuál es la posibilidad para esta transformación? El mismo Cristo nos lo dice: "Dad y se os dará". Mantengan siempre abierta su mente, mantengan siempre dispuesto todo su interior a darse, para que realmente Dios les pueda dar, para que Dios nuestro Señor pueda llegar a ustedes, pueda llegar a su alma y ahí ir transformando todo lo que tiene que cambiar.

Es un camino, es un trabajo, es un esfuerzo que también nos pide la Cuaresma. No lo descuidemos, al contrario, hagamos de cada día de la Cuaresma un día en el que nos cuestionemos si todo lo que tenemos en nuestro interior es realmente de Dios.

Preguntémosle a Cristo: ¿Cómo puedo hacer para verte más? ¿Cómo puedo hacer para encontrarme más contigo?

La fe es el camino. Ojalá sepamos aplicar nuestra fe a toda nuestra vida a través de la purificación de nuestra inteligencia, para que en toda circunstancia, en toda persona, podamos encontrar lo que Dios nuestro Señor nos quiera dar para nuestra santificación personal.
    


EL INCIENSO DEL FARISEO


La fe si no produce obras es que está muerta

Por: Antonio Gil-Terrón | Fuente: www.antoniogilterron.com

El creer que Dios existe no hace que seamos mejores personas que aquellos que no creen. Ni tan siquiera el tener la certeza de su omnipresencia; no ya el creer, sino el saber que Él es, ha sido y será, no nos hace dignos de su amor y merecedores de su ayuda... de su fuerza frente a la adversidad.

De hecho, tener el discernimiento de su realidad, a través de la observación y el reconocimiento de su intervención puntual en acontecimientos de nuestra propia vida, no nos hace mejores que aquellos que niegan su existencia. De hecho, nos puede llegar a hacer ser peores.

El creer que algo o alguien existe, es un subjetivismo objetivamente neutro, que no aporta valor añadido. Yo puedo saber que hay hambre en el Mundo y sin embargo no hacer nada por remediarlo, o – peor aún – alegrarme y darme un festín para celebrarlo.

El creer en la existencia de Dios, repito, no nos reporta valor añadido, pero sí que nos puede hacer más culpables cuando nuestros actos son contrarios a sus mandatos: no matarás, no robarás, no mentirás, etc... «Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho» Lucas, 12:48.

En esta vida he conocido a fariseos de misa diaria, rosario y golpes en el pecho, que en su vida cotidiana eran auténticos depredadores de los más débiles y que, encima, se permitían el lujo de despreciar, juzgar y etiquetar de pecadores, a todos aquellos que no salían – cirio en mano – a su lado en la foto.

Como sé que en estos momentos, alguno se puede estar rasgando las vestiduras por mis palabras, pondré un ejemplo:

Satanás no solo cree, sino que sabe que Dios existe. ¿Es mejor por ello?

"La fe si no produce obras es que está muerta". "Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras". Nuevo Testamento, Carta de Santiago, 2:17-18.
    

MENSAJE DEL CIELO A NUESTRO GRUPO DE ORACIÓN “SÍ SEÑOR” – VIERNES 27 DE FEBRERO DE 2015


El Ángel Rosa del Corazón de Santísimo hizo la señal de su presencia.

HNO. JOSÉ: Bienvenida seas Rosa del Corazón de Santísimo, gracias por tu Santa presencia.

EL ÁNGEL ROSA DEL CORAZÓN DE SANTÍSIMO: Preparen sus corazones, cierren los ojos…

Dios Padre Misericordioso quiere corazones abiertos al Amor, abiertos al mensaje que van a recibir, preparen su mente, abran su mente y su corazón, alejen de su corazón el rencor, la desesperación, la tristeza, que su corazón esté lleno de Esperanza y de Amor, acogiendo al mensaje para hacerlo vivo cada día.

NUESTRO SEÑOR JESÚS: YO soy la Luz, la Verdad…

HNO. JOSÉ: Bienvenido seas Jesús gracias Señor por su presencia, bienvenido seas.

NUESTRO SEÑOR JESÚS: YO soy la Luz de éste mundo…Yo soy la Verdad que debes conocer, Yo soy la Vida… LUZ, AMOR Y PAZ, cierren sus ojos, por nada abran sus ojos… y todos manténganse en silencio que YO escucho sus corazones, leo sus mentes, sé lo que piensan, sé lo que sienten, YO soy la verdad de éste mundo, quien viene a Mí va al Padre y quien me rechaza morirá.

Bendito seas Padre Santo, bendito seas Padre Eterno, bendito seas Padre Misericordioso…

Nuestro Señor Jesús se acercó al hermano José y con la mano en su cabeza dijo: A través tuyo sanará los corazones que pidas… a través tuyo sanarán muchas personas, eres mi instrumento muy fuerte…

HNO. JOSÉ: Una caña hueca Señor.

NUESTRO SEÑOR JESÚS: Pero eres Mí caña hueca.

HNO. JOSÉ: Sí Señor.

NUESTRO SEÑOR JESÚS: Luego se acercó a otro instrumento que estaba en descanso… (todo indicaba que en el instrumento estaba la presencia de nuestra Madre Santísima) le decía no sufras por ellos, Yo les guiare por el camino correcto Madrecita, no sufras por ellos (el instrumento estaba sollozando)

NUESTRO SEÑOR JESÚS: Se fue acercando a cada uno de los presente, les daba su bendición y algún mensaje.

NUESTRA MADRE MARÍA: Se acercó al Hno. José y le dijo… Muchos que ya no vienen están en un camino difícil, necesitan mucho más oraciones, aunque no vengas las oraciones les serán necesarias, para que retomen el camino.

Hijitos queridos amados no olviden a las personas que están en el camino de la perdición, se necesita mucha oración y reparación de parte de ustedes…. Ustedes saben la promesa es ciento por uno, sean generosos especialmente en éstos tiempos, la Penitencia y miren la disipación que hay, miren como ignoran a mi amado Hijo, con todo su sacrificio… Él los ama inmensamente… Él Padre Celestial los quiere mucho, los Ama los cuida, los protege… hijitos queridos acojan el dolor, que ése dolor no sea en vano, son tantos los que se pierden por falta de Oraciones y Reparaciones, oren mucho más por sus familiares… sus amigos y sus conocidos hijitos porque necesitan mucho, mucho más, gracias a aquellos que están perseverando, que están orando, los invito a hacerlo aún más, especialmente con el corazón

dispuesto y Amoroso, porque una oración que sale del corazón… realmente de un corazón amoroso llega al Padre y derrama bendiciones… muchas bendiciones.

HNO. JOSÉ: El Señor esté con ustedes.

TODOS: Y con tú Espíritu

HNO. JOSÉ: Podemos ir en Paz.

TODOS: Demos gracias a Dios y a nuestra Madre Santísima.

Un aplauso para la Santísima Trinidad, a Nuestra Madre Santísima y a los Ángeles del Grupo.

Grupo Católico de Oración por los Enfermos – Si Señor

José Miguel Pajares Clausen
    


FUNCIONES DEMONIACAS


Demonios para tentarnos a nadie le faltan…., pero para bien o desgracia de los demonios, todos ellos tienen el trabajo que han de realizar, de acuerdo con sus funciones, muy mal distribuido. Unos tienen adjudicado almas, que les llevan de cabeza, porque su nivel de amor al Señor es tan grande que se las saben todas y son un hueso duro de roer, porque no hay forma de colarles una tentación. Mientras que otras almas son pura mantequilla y solo con ponerles por delante una imagen de carácter sexual, ya están en el saco. Pero siempre, los demonios que trabajan sobre estas clase de almas han de estar muy atentos, porque en la medida en que el cuerpo material humano, que es el gran aliado de los demonios, va derrumbándose, y en consecuencia, aumente en el ser humano la fuerza de control del alma humana, lo que parecía ser fácil y dan la sorpresa de una conversión fulminante, que destruye todo el trabajo realizado durante años.

Todos tenemos demonios a nuestro lado, al igual que ángeles. Y pienso que también existen demonios, de la misma forma que existen ángeles con funciones especiales y específicas, tal como ya antes hemos dicho, existen también demonios especiales, para atender a la condenación de las personas que formen parte de todo tipo de iglesias, países, institutos, asociaciones o corporaciones, a fin de que los rectos fines de estos organismos, siempre se malogren, y así se malogren también las rectas intenciones de sus miembros.

Prueba evidente de esto, es la corrupción de todo tipo que existe en todas las naciones y en sus gobernantes y en grandes sociedades o entidades. Y no quiero decir nada de aquellas otras asociaciones y corporaciones con fines no confesables (sectas masónicas, asociaciones satánicas…etc.). Estas seguramente, tendrán adjudicado un demonio de alta calificación profesional. En resumen podríamos pensar y acertar diciendo, que donde hay un ángel también hay un demonio, dispuesto a contrarrestar la labor del ángel, y darnos argumentos para no escucharle.

Tanto los ángeles caídos, es decir los demonios, como los ángeles triunfantes, debieron de pasar por una prueba, demostrativa de amor y fidelidad a su Creador. Esta prueba, según la tradición, se originó cuando Luzbel, “luz de Dios”, un bello ser espiritual el más bello de los ángeles, quiso apropiarse de su propia belleza y auto divinizarse. El Apocalipsis nos dice que los demonios fueron precipitados sobre la tierra y su condena definitiva, aún no se ha producido, si bien es irreversible la selección que fue efectuada en su momento y que distinguió a los ángeles de los demonios.

Los ángeles caídos o demonios, todavía conservan un cierto poder permitido por Dios, aunque “por poco tiempo”. Por eso, estos apostrofan Jesús, en el episodio de los cerdos que se despeñaron por el acantilado en Garasa, diciéndole: “¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?” (Mt 8, 29). Pero no obstante su caída, los ángeles caídos o demonios, siguen siendo ángeles; siguen siendo espíritus al servicio de Dios, incluso contra su voluntad. Su actividad está completamente subordinada a los planes de Dios. Dios habría podido lanzar, después de que pecaron, a los ángeles rebeldes a la prisión del infierno para siempre, como lo hará al final de los tiempos, pero ha preferido dejarles una cierta libertad de acción, para emplearlos en su servicio: utiliza su poder y su malicia para ejercitar la virtud de los hombres.

La funciones de los demonios, que determinan su actividad como espíritus puros que son, al igual que la de nuestro ángel de la guarda, es muy sutil, y la mayoría de las veces, por no decir casi siempre, pasa desapercibida a nuestros ojos, aunque no las consecuencias de esta actividad, una vez finalizado el proceso de las llamadas tentaciones. En la medida en que un alma, dispone de un elevado grado de vida espiritual, esta alma, mejor dicho, la persona que posee esta alma, es más capaz de apreciar y percibir, no solo las actuaciones demoníacas, sino también las referentes a las de su ángel de la guarda, en razón, a la percepción humana de los ángeles.

El demonio furioso de odio y de envidia contra nosotros quiere aplastar en nosotros a Cristo, causarle perjuicio y derrotas, a Él, cabeza nuestra, que en nosotros vive y le combate. Pero a pesar de la superioridad intelectiva que los demonios tienen sobre nosotros, estos nada nos pueden hacer, si no es con el permiso de Dios y aquiescencia de nuestra voluntad. Y Dios por su parte, nunca permite que nos pase nada, de aquello, que no seamos capaces de hacerle frente con la ayuda de su divina gracia. Esto significa, que nunca seremos tentados, en fuerza superior a la que la fuerza de nuestra voluntad puede oponer.

En demonio es el primer enemigo, contra quien ha de luchar, nuestro ángel de la guarda. Nuestro ángel tiene a su favor el hecho de ser más inteligente que el demonio que tiene enfrente, pero como antes ya hemos dicho, tiene en contra el hecho de que, son muchas las veces, en que inclinados por nuestra concupiscencia y nuestros deseos, generalmente corporales, nos aliamos con el demonio frente a nuestro propio ángel. Los demonios particulares que cada uno tenemos adjudicado, digamos que como todos los que circulan por el mundo, están de vacaciones y desde luego ninguno de ellos, quiere que se le acabe el “chollo”, que tienen con nos      otros, sobre todo, con muchos de nosotros, por no decir con todos nosotros: digamos, que con unos, más que con otros.

Con el fin del mundo, la función de todos los demonios, incluido naturalmente el nuestro, concluirá su labor y entonces se les acabarán sus vacaciones y sufrirán de verdad su condición de condenados. En otras palabras, entrarán definitivamente en prisión para cumplir con su condena eterna; por ahora se encuentra en libertad condicional, y no desean que esta clase de libertad se les acabe. Es de suponer que cuanto mejor sea su trabajo, más posibilidades tienen de seguir de vacaciones, por lo que hacen siempre lo posible en esmerarse en el cumplimiento de su función.

En su estructura interna, los demonios están vinculados entre sí por una estrechísima jerarquía y conservan el grado que tenían cuando eran ángeles: principados, tronos, dominios, etc.…. Es una jerarquía de esclavitud, no de amor como existe entre los ángeles, triunfantes cuyo jefe de milicias es Miguel. Y esta estructura jerárquica, perfectamente organizada, por seres puramente espirituales, mucho más inteligentes que nosotros, solo tiene una finalidad, cual es la de conseguir arrastrarnos a nosotros, como criaturas especialmente amadas de Cristo, a nuestra condenación. El odio y deseo de venganza que anida en sus corazones, al no poderlo volcar directamente contra Dios, al que pese a todo, se ven obligados a servirle, lo vuelcan contra nosotros, pues son plenamente conscientes del amor y deseo que Dios tiene, de que todos nos salvemos.

Dadas las modernas modas, acerca de la negación de la existencia del demonio. Todo esto a más de uno, puede ser que le parezca un poco infantil, pero se equivoca de cabo a rabo.

La función provisional de los demonios, mientras no llegue la Parusía, comandados por el demonio en jefe satanás, la hemos expuesto ya; es la de cumplir la función de incitarnos a la desobediencia de las normas divinas, trabajo que cumplen muy a gusto ya que a ello, les incita su odio a Cristo y el deseo de que todos corramos su misma suerte, porque furioso de odio y de envidia contra nosotros quieren aplastar en nosotros a Cristo, causarle perjuicio y derrotas, a Él, cabeza nuestra, que en nosotros vive y los combate.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Juan del Carmelo
    

ICONOCLASTAS


La iconoclasia bárbara de los islamistas no se distingue demasiado de la iconoclasia refinadita del Occidente neopagano.

Si los secuaces del Estado Islámico quisieran herir de veras la dulce y humanitaria conciencia del Occidente neopagano se habrían filmado apedreando perros o alanceando toros. Pero como los secuaces del Estado Islámico no son enemigos del Occidente neopagano, sino sus paradójicos aliados (en una común estrategia diseñada por el Nuevo Orden Mundial), se filman degollando y decapitando cristianos, lo cual sólo provoca indiferencia (e inconfesable regocijo), excepto cuando los cristianos mueren pronunciando el nombre de Cristo (pues entonces logran provocar un mohín de repugnancia en la dulce y humanitaria conciencia del Occidente neopagano). Para que el entretenimiento del Occidente neopagano no decaiga (ya se sabe que los gustos estragados por el vicio demandan variedad), los secuaces del Estado Islámico se han filmado ahora derribando de sus pedestales estatuas asirias del museo de Mosul, que a continuación martillean con saña, hasta reducirlas a añicos. Un espectador despistado podría confundir el vídeo de marras con una performance oligofrénica de Joseph Beuys, o de cualquiera de esos truhanes que exponen su morralla en esa feria de la pacotilla llamada ARCO, para pasmo de acomplejados y esnobs.

Con este vídeo iconoclasta, los secuaces del llamado Estado Islámico vuelven a demostrarnos su paradójica alianza con el Occidente neopagano. Pues la iconoclasia bárbara de los islamistas, al fin y a la postre, no se distingue demasiado de la iconoclasia refinadita del Occidente neopagano, que lleva siglos destruyendo arte con diversas coartadas estéticas, ideológicas, filantrópicas o incluso religiosas, disfraces buenistas con los que encubre el odio a la Belleza y, en último término, a Quien la creó, sembrando su semilla en nuestras almas.

Este odio a la Belleza adquiere en el mundo islámico una catadura feroz y tremendista; en Occidente, tal odio se ha manifestado a lo largo de la Historia de muy diversas formas, enardeciendo a veces a la chusma (pensemos en los latrocinios de las hordas revolucionarias, en los expolios del ejército napoleónico o en el vandalismo sacrílego de tantos españoles convertidos en hienas durante la Segunda República y posterior Guerra Civil), pero sobre todo envenenando a sus élites, que pueden llegar a utilizar su elitismo como coartada de sus desmanes: pensemos en el furor iconoclasta de Lutero y demás «reformadores» protestantes; pensemos en la avaricia saqueadora de nuestros muy ilustres desamortizadores, que fomentaron la disgregación, venta y extravío de nuestro patrimonio artístico; pensemos en las burradas postconciliares que, con la coartada de la reforma litúrgica, despojaron miles de iglesias de sus altares, sillerías, sagrarios, retablos, púlpitos e imágenes. Pensemos, en fin, en toda la evolución del «arte contemporáneo» fetén, cuyo propósito último no es otro sino vituperar, escupir, defecar sobre la Belleza, hasta borrar su huella de nuestras almas, cumpliendo aquel desiderátum de Ivywood, el protagonista de La taberna errante, que predicaba que el arte debía «romper todas las barreras», hasta dejar de mostrar formas reconocibles, hasta fundirse en la pura nada, hasta anegarnos en su vómito, para negar más plenamente la labor del Creador.

En esta labor iconoclasta, como en la persecución religiosa, los secuaces del Estado Islámico y el Occidente neopagano van de la mano: a uno le corresponde hacerlo del modo más truculento; al otro, de un modo mucho más fino y taimado. Ambos, como la Bestia de la Tierra y la Bestia del Mar, caminan juntitos, haciéndose caricias y arrumacos, bajo la mirada complacida (¡enternecida!) del Nuevo Orden Mundial.

© Abc

    



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