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"La columna del hermano José" - 5 new articles

  1. SANACIÓN – LIMA-PERU
  2. EL BUEN PASTOR
  3. PENTECOSTÉS, FIESTA GRANDE PARA LA IGLESIA
  4. ¿QUÉ SABEMOS DEL ESPÍRITU SANTO?
  5. CUÁLES SON LAS FORMAS DE NO DARLES PODER A LOS DEMONIOS
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SANACIÓN – LIMA-PERU


HOY TENEMOS COMPARTIR POR PENTECOSTES

REUNIÓN DE SANACIÓN DE TODOS LOS VIERNES A LAS 8 PM
DIRECCIÓN

NUESTRAS REUNIONES DE SANACIÓN DE LOS VIERNES A LAS 8 PM, SE LLEVAN A CABO EN EL CONDOMINIO PARQUE CENTRAL TORRE A – 802 QUE QUEDA EN EL CRUCE DE AV. COLONIAL Y JR. GARCIA VILLON 674 – A CINCO CUADRAS DE LA PLAZA 2 DE MAYO

Si tienes alguna duda sobre cómo llegar: Llama a los siguientes teléfonos antes de la 8 p.m.

Claro: 9-9718-6681

Movistar. 9-8027-5690

Si deseas que te visite en tu casa, usa los mismos teléfonos. Puedes llamar también a la sub-coordinadora del grupo, Srta. Ana Ticona al celular 9-9704-4417 por detalles. Gracias por tu comprensión.

Nota – No recibo mensajes de texto a mis celulares. Colaboración si te es posible: S/ 5.00 (Niños no colaboran)

Nota: En nuestra reunión de los viernes puedes adquirir:

-Libros sobre Exorcismo a 30 soles cada uno.

-La Cruz-medalla de San Benito Abad (en metal, con oración de liberación en latín y castellano) y el Escapulario de La Virgen del Carmen bendecidos a 35 soles – (dos en uno), de madera con metal 50 soles.

A LOS SEGUIDORES DE MI BLOG

Agradezco de corazón a los “184 seguidores” que se han formalizado en mi blog, y a los cientos de personas que entran diariamente. ¡Invita a tus contactos a conocer mi blog, así me ayudarás a llevar La Palabra de Dios!

PEDIDOS DE ORACIÓN A TRAVÉS DE ESTE BLOG O A MIS CORREOS PERSONALES (Ver Perfil)

Nota: Por favor, no traten de entrar por medio del Messenger. Pongan el nombre completo de la persona por la que deseen que oremos.

Si deseas ser seguidor: Bajo la imagen del Señor de la Misericordia encontrarás las indicaciones.

¡Qué Dios y su Santísima Madre los bendigan!

Grupo Católico de Oración por los Enfermos “Sí Señor”

José Miguel Pajares Clausen
    

EL BUEN PASTOR


¡NO QUIERO LA MUERTE DEL PECADOR, PORQUE NO HE VENIDO A CONDENAR AL MUNDO, SINO A SALVARLO!

MAYO 19 DE 2015 – 8:10 A.M.

LLAMADO DE JESÚS EL BUEN PASTOR A SUS OVEJAS DESCARRIADAS
Paz a vosotras ovejas de mi grey.

Como Buen Pastor, os digo ovejas descarriadas: El cielo no acepta ni aprueba, ninguna relación marital entre parejas del mismo sexo. Estas relaciones son abominables, detestables y son una afrenta al amor y misericordia de mi Padre; toda sodomía, todo adulterio, toda lujuria y toda impureza sexual, llevan a la muerte eterna, si no hay arrepentimiento y reparación por ello.
No quiero la muerte del pecador, porque no he venido a condenar al mundo, sino a salvarlo.

 Entended que mi castigo es contra el pecado, no contra el hombre, por lo tanto, no juzgo al sodomita que busca de Dios, lleva una vida tranquila, se respeta y respeta a los demás; condeno sí el pecado de aquel sodomita que escandaliza y arrastra a otros a pecar; a este como dice mi Palabra: Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y los tiraran al mar. (Mateo 18. 6). Acordaos que soy el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas y que he venido a este mundo a rescatar lo que estaba perdido.

Deseo que mis ovejas descarriadas vuelvan a Mí, arrepentidas y con un corazón contrito y humillado; si así lo hicieren, derramaré sobre ellas la fuente de mi misericordia y no volveré a acordarme más de su pecado. Yo no juzgo, ni condeno al pecador que se arrepiente; acordaos de mi Palabra cuando le dije a la mujer adúltera: ¿dónde están los que te condenan?, yo tampoco te condeno, ve en paz y no peques más. Hoy como ayer también le digo al pecador de estos últimos tiempos; vuélvete a Mí, y no peques más, para que puedas alcanzar el gozo de la vida eterna.

Estoy tocando a la puerta del corazón de todos aquellos que andan apartados de Mí; vengo como un Padre a daros mi misericordia y perdón; no os obligo, pero es mi deseo que hagáis parte de mi redil. No tengáis miedo, no vengo a condenaros; mis brazos están abiertos esperándoos para perdonaros, si volvéis a Mí, arrepentidos. Atended a mi llamado y no dejéis escapar esta oportunidad que os estoy dando; no quiero vuestra muerte, porque soy el Dios de la vida y vida es lo que quiero daros en abundancia. Si os negáis a recibirme y me tiráis la puerta, no os haré ningún reproche; me iré en silencio y esperaré confiado de que al menos uno atienda a mi llamado.

Os estoy esperando: prostitutas, homosexuales, adúlteros, fornicarios, lujuriosos e impuros sexuales; os estoy esperando, ladrones, mentirosos, alcohólicos, envidiosos, calumniadores, hechiceros, idólatras, avaros y demás ovejas rebeldes. Mi mesa está servida, el banquete listo y vuestro Padre os espera; acordaos de venir con el traje apropiado para que podáis entrar y no seáis devueltos., Vuestra tarjeta de invitación debe ser un corazón contrito y humillado y vuestro traje debe ser el de arrepentimiento. Os espero, no tardéis, las puertas están abiertas; apresuraos antes de que caiga la noche, porque bien sabéis que la noche es tiempo de justicia y las puertas se cerrarán y si tocáis no habrá ya quien os escuche.

Mi paz os dejo, mi paz os doy. Arrepentíos y convertíos, porque el Reino de Dios está cerca.

Vuestro Maestro, Jesús, el Buen Pastor.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad.
    

PENTECOSTÉS, FIESTA GRANDE PARA LA IGLESIA


Con el Espíritu Santo entramos en el mundo del amor. Gracias al Espíritu Santo cada bautizado es transformado en lo más profundo de su corazón.

Por: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net

Pentecostés fue un día único en la historia humana.

En la Creación del mundo, el Espíritu cubría las aguas, “trabajaba” para suscitar la vida.

En la historia del hombre, el Espíritu preparaba y enviaba mensajeros, patriarcas, profetas, hombres justos, que indicaban el camino de la justicia, de la verdad, de la belleza, del bien.

En la plenitud de los tiempos, el Espíritu descendió sobre la Virgen María, y el Verbo se hizo Hombre.

En el inicio de su vida pública, el Espíritu se manifestó sobre Cristo en el Jordán, y nos indicó ya presente al Mesías.

Ese Espíritu descendió sobre los creyentes la mañana de Pentecostés. Mientras estaban reunidos en oración, junto a la Madre de Jesús, la Promesa, el Abogado, el que Jesús prometió a sus discípulos en la Última Cena, irrumpió y se posó sobre cada uno de los discípulos en forma de lenguas de fuego (cf. Hch 2,1-13).

Desde ese momento empieza a existir la Iglesia. Por eso es fiesta grande, es nuestro “cumpleaños”.

Lo explicaba san Ireneo (siglo II) con estas hermosas palabras: “Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia, y el Espíritu es la verdad; alejarse de la Iglesia significa rechazar al Espíritu (...) excluirse de la vida” (Adversus haereses III,24,1).

Con el Espíritu Santo tenemos el espíritu de Jesús y entramos en el mundo del amor. Gracias al Espíritu Santo cada bautizado es transformado en lo más profundo de su corazón, es enriquecido con una fuerza especial en el sacramento de la Confirmación, empieza a formar parte del mundo de Dios.

Benedicto XVI explicaba cómo en Pentecostés ocurrió algo totalmente opuesto a lo que había sucedido en Babel (Gen 11,1-9). En aquel oscuro momento del pasado, el egoísmo humano buscó caminos para llegar al cielo y cayó en divisiones profundas, en anarquías y odios. El día de Pentecostés fue, precisamente, lo contrario.

“El orgullo y el egoísmo del hombre siempre crean divisiones, levantan muros de indiferencia, de odio y de violencia. El Espíritu Santo, por el contrario, capacita a los corazones para comprender las lenguas de todos, porque reconstruye el puente de la auténtica comunicación entre la tierra y el cielo. El Espíritu Santo es el Amor” (Benedicto XVI, homilía del 4 de junio de 2006).

Por eso mismo Pentecostés es el día que confirma la vocación misionera de la Iglesia: los Apóstoles empiezan a predicar, a difundir la gran noticia, el Evangelio, que invita a la salvación a los hombres de todos los pueblos y de todas las épocas de la historia, desde el perdón de los pecados y desde la vida profunda de Dios en los corazones.

Pentecostés es fiesta grande para la Iglesia. Y es una llamada a abrir los corazones ante las muchas inspiraciones y luces que el Espíritu Santo no deja de susurrar, de gritar. Porque es Dios, porque es Amor, nos enseña a perdonar, a amar, a difundir el amor.

Podemos hacer nuestra la oración que compuso el Cardenal Jean Verdier (1864-1940) para pedir, sencillamente, luz y ayuda al Espíritu Santo en las mil situaciones de la vida ordinaria, o en aquellos momentos más especiales que podamos atravesar en nuestro caminar hacia el encuentro eterno con el Padre de las misericordias.

“Oh Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo: Inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia santificación. Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar.
Amén” (Cardenal Verdier).
    

¿QUÉ SABEMOS DEL ESPÍRITU SANTO?


Desde el primer momento de la entrada en tu alma, en el bautismo, se ha dedicado a trabajar a destajo...

Por: Mariano de Blas | Fuente: Catholic.net

Santa Teresa llama a nuestra alma un castillo interior, un palacio. En ese castillo, palacio o templo vive "El dulce huésped del alma": El Espíritu Santo.

¿Quién es el Espíritu Santo? Jesucristo le llama el Consolador. En nuestra alma vive el AMOR, vive allí de forma permanente, llegó a nuestra alma para quedarse. “¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo vive en vosotros?” decía San Pablo a los primeros cristianos.

Su estancia en el castillo obedece a una tarea que debe realizar, se le ha encargado que haga de ti un santo ó una santa, un apóstol. Desde el primer momento de la entrada en tu alma, en el bautismo, se ha dedicado a trabajar a destajo, ha trabajado muchos años, se ha llevado muchos desengaños, porque hay que ver cómo nos hemos portado con Él.

Ha sufrido, posiblemente, el destierro, le hemos roto su obra maestra, como el niño malo que destruye de un puntapié el castillo que construye el niño bueno en la playa. Y sobre las ruinas de nosotros mismos ha vuelto a colocar otra vez piedra sobre piedra, con una paciencia y con un amor tan grandes que sólo porque es Dios los tiene. Él no desespera, más aún tiene abrigadas firmísimas esperanzas de acabar con su obra maestra contigo. Él sabe que puede aunque tú no seas mármol de Carrara, sólo necesita algo de colaboración de tu parte o por lo menos que no le estorbes...

Los medios: la gracia santificante, las gracias actuales, sus inspiraciones, dones y frutos.

¿Cuál es su estrategia? La describe muy bien un himno dedicado al Espíritu Santo. Seleccionaré algunas partes de este himno.


PRIMERO: EL MEJOR CONSOLADOR.

Consolando, secando lágrimas, arrancando los cardos y las ortigas del desaliento, tristeza y amargura. Uno de sus mejores oficios -lo sabe hacer muy bien- es consolar, por fortuna para nosotros que somos bastante llorones y necesitamos algo más que Kleenex para nuestros ratos de tristeza. El mejor Consolador, ya sabemos. Cuando lleguen los momentos más penosos en los que llorar es poco, cuando la crisis nos agarre por el cuello y nos patee, acudir a quien quiere y puede consolarnos.

Nosotros podemos decir: aquí me sorprende la realidad más radiante que vivimos los cristianos y, por tanto, adiós soledad, adiós tristeza, adiós lágrimas. Arrancarnos la tristeza peor, la de la separación de Dios, la de la infidelidad. Alegrarnos inmensamente de haber sido hechos hijos de Dios, alegrarnos de que nuestros nombres están escritos en el cielo, vivir con alegría diaria contagiosa, alegría en el dolor, en la enfermedad, alegría en las buenas y en las malas. Espíritu Santo, haznos apóstoles de la alegría, haznos vivir un cristianismo alegre, que vivamos con aire de resucitados, y que hagamos vivir a los otros así también.


SEGUNDO: DULCE HUÉSPED DEL ALMA.

Es uno de los títulos más hermosos. No huésped inoportuno. Cuantos huéspedes con los que nosotros no quisiéramos encontrarnos, a los que les damos la vuelta. En el caso del Espíritu Santo es un dulce huésped, esperado con ansia, acogido con cariño, porque siempre trae buenas noticias, buenos regalos, dones; El mismo es el Don por excelencia.

¿Me alegro de tenerlo siempre conmigo, lo entristezco con mi desamor, le pido muchos regalos espirituales? Y ¿qué le doy yo: mi amor, mi fidelidad? ¿Le escucho dócilmente? ¿El himno "Ven, Espíritu Creador" es mi saludo mañanero, son las mañanitas al dulce huésped de mi alma? ¿Alguna vez se las he cantado? Recordemos la frase de San Pablo; "¿No sabéis que sois templos del Espíritu Santo? Él ora con nosotros y por nosotros. Vivo, por tanto, en la presencia del Espíritu Santo, gozo minuto a minuto de su compañía gratísima, y su gracia está siempre a mi disposición.


TERCERO: DULCE REFRIGERIO.

Cuando el bochorno arrecia y la lengua se reseca como ladrillo y el sudor empapa la ropa, una simple coca-cola fría, un ventilador oportuno, una alberca, solucionan el problema. Pero hay otros bochornos y calores interiores que requieren de otro refrigerio. Cuando se encrespan las pasiones, cuando el orgullo se revuelve como león herido, cuando la sensualidad con su baba venenosa quiere mancharel corazón y el alma, cuando la fiebre del mundo (placeres, dolce vita...) queman de ambición nuestro espíritu, llamar urgentemente al Espíritu Santo, para que nos brinde su dulce refrigerio y vuelvan las cosas a su lugar: El mundo allá y yo acá.


CUARTO: TREGUA EN EL DURO TRABAJO

Ofreciendo descanso en el duro bregar de la vida. Una mañana de domingo en la casa con niños, un día en la oficina en que todo salió mal, cansa, erociona, desgasta, produce no rara vez frustración. Cuando uno de plano está agotado, abrumado por el trabajo los problemas y las preocupaciones, acudir sencillamente a quien es descanso en el trabajo, ¡Oh Espíritu Santo, desperdiciado tantas veces que gemimos bajo el peso del trabajo! ¡Oh jornaleros que teniendo la fuente a unos metros se mueren de sed! Dios es abismo de amor, torrente de felicidad, éxtasis de la vida, tenerlo tan cerca y morirse de hambre, la fuente a unos pasos y morirse de sed, la hoguera alumbrando en torno y morirse de frío, el amor cerca del corazón. Sólo unos pasos tenía que dar. Vivir cerca de la luz, y morir en el túnel de las tinieblas.


QUINTO: BRISA EN LAS HORAS DE FUEGO

Siendo frescura en medio del calor. Un vaso de agua fría en un día de verano, la sombra de un árbol en el campo abrasado, una brisa fresca, una fuente fría junto al camino polvoriento, cuanto se agradecen. En la vida no podemos estar luchando todo el tiempo, somos humanos y necesitamos de tanto en tanto de un respiro. El Espíritu Santo es el agua fria, es la sombra, la brisa fresca y nuestra fuente de agua viva junto al camino de la vida.


SEXTO: GOZO QUE ENJUGA LAS LÁGRIMAS

Consolando en la aflicción. Buena falta nos hace: lloramos como niños chicos por cualquier cosa. Llorar equivale a desanimarnos, a perder el entusiasmo por nuestra vocación cristiana y humana, a querer volver atrás. Para esos momentos malos, en que podemos reaccionar como niños caprichosos, acudir a quien es el consuelo en la aflicción.

Se le atribuye al Espíritu Santo casi un oficio de madre. El sufrimiento se encuentra en la vida de todos . Cuando se le espera y cuando no. Por ello necesitamos la presencia del Espíritu Santo .

Posteriormente, el himno al que nos estamos refiriendo añade una serie de peticiones al Espíritu Santo.


SÉPTIMO: LAVA LO QUE ESTÁ MANCHADO

Lava lo que está manchado: mi alma llena de arrugas, mi corazón manchado de afectos desordenados, mi pequeño mundo lleno de cosas humanas, de tierra, de lodo; mi mente y mis sentidos a veces tan vacíos de Dios y tan llenos de mis pasiones desordenadas. Lava sobre todo la conciencia de todo pecado e imperfección, de las salpicaduras del mundo, de las manchas de pasiones, del barro de los malos pensamientos. Lava y purifica nuestra intención en el obrar, que a veces se tiñe de negras aficiones: el egoísmo, vanidad, respeto humano son manchas grasientas que requieren de un eficaz blanqueador. Necesitamos que des una limpiadita a nuestras virtudes.


OCTAVO: RIEGA EL DESIERTO DEL ALMA

Somos raíz de tierra árida, árbol que crece en la estepa. ¿Han visto ustedes los árboles que crecen en las orillas de los ríos? ¡Qué diferencia! Siempre están verdes. Decía el poeta Antonio Machado estas hermosas palabras: “Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido".

A base de agua los judíos han hecho florecer el desierto del Sinaí. Tú puedes, Espíritu Santo, hacer florecer mi desierto, esa estepa en que a penas los cardos y las jaras crecen. Y entonces crecerán virtudes, crecerán buenas obras en mi alma.


NOVENO: SANA EL CORAZÓN ENFERMO.

Médico de todas las enfermedades, médico de las enfermedades que he tenido y que ahora sufro, médico a domicilio.
Señor, si quieres, puedes curarme la lepra, el cáncer, el sida, la cangrena, la parálisis espiritual, las fiebres reumáticas, el escorbuto. ¿Cuál es mi enfermedad? Escuchemos en seguida la frase de mando: ¡Levántate y anda! Médico de las almas, que sabes la enfermedad y conoces la medicina, ¿cuál es mi enfermedad y mi mal? ¡Dímelo!.. Y proporciona el remedio que Tú sabes y yo no quiero aceptar a veces; cúrame antes de que la enfermedad me cause la muerte, cúrame las heridas que mi orgullo, sensualidad y egoísmo me abren a diario, las heridas de mis pecados antiguos y de mis pecados de hoy.


DÉCIMO: DOMA EL ESPÍRITU INDÓMITO.

Dobla mi orgullo, ablanda mi cabeza dura y mi duro corazón; si es de piedra, hazlo de carne; hazme bajar la cabeza ante la obediencia y dar el brazo a torcer. Hazme duro para conmigo mismo, que no acepte flojedades, medias tintas, fariseísmos, pero hazme blando con los demás, como un pedazo de pan que dé alimento a todos los que se crucen en mi camino; hazme, Señor, instrumento de paz, como te pedía Francisco de Asís: "Donde haya odio, ponga yo tu amor, donde haya injurias, perdón".


ONCE: CALIENTA LO QUE ESTÁ FRÍO.

A veces somos témpanos flotantes, corazones en frigorífico, que nos se derriten con las grandes motivaciones del amor de Cristo, el celo por la salvación de las almas, la vocación a la misión. Te pido un amor apasionado, pasión por la misión.


DOCE : ENDEREZA LO QUE ESTÁ TORCIDO

¿Cuántos criterios en mi vida andan torcidos? Enderézalos endereza los malos hábitos, por ejemplo, el hábito de pensar mal, el hábito tan arraigado de murmurar de mis hermanos, el hábito terrible de la ociosidad, del no hacer nada, el hábito que mata la oración, la rutina, el hábito de la pereza, el hábito que empequeñece mis fuerzas con la pusilanimidad, la timidez. Quiero dejarte el timón de mi vida, de mi barca, y quiero remar con todas las fuerzas de mis brazos.

Para concluir, demos un repaso a los deberes que tenemos con este ilustre huésped: En primer lugar, tomarlo en cuenta, hacerle caso, no dejarlo solo, ignorado abandonado. Porque dejamos abandonado el Amor.

En segundo lugar: Gratitud: le debemos tanto. La ingratitud es cardo que crece en los corazones pero sobre todo en los corazones de los cristianos, por el simple hecho de haber recibido demasiadas cosas de Dios.

En tercer lugar: Amor. Debería ser fácil amar al AMOR, enamorarse del que nos ama infinitamente a cada uno de nosotros. Antes de pedirnos que le amemos con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y todas las fuerzas, antes nos ha dicho Él: "Te amé con un amor eterno".

En cuarto lugar: Docilidad y colaboración. Para ser santos debemos dejarnos guiar y obedecer al capitán del barco.

En quinto lugar: Cuando menos no estorbarle, dejarle trabajar en nosotros. “Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”.
    

CUÁLES SON LAS FORMAS DE NO DARLES PODER A LOS DEMONIOS



Cuando ejercitamos los sacramentos y los sacramentales nos ofrecemos la Iglesia, hay un paraguas de protección. Santa Teresa de Avila, o de Jesús, nos da un claro ejemplo.

COMO LOS AHUYENTABA SANTA TERESA DE ÁVILA

“Un domingo de la Trinidad, yo estaba en el coro de un cierto convento, y en un éxtasis, vi una gran batalla entre ángeles y demonios, escribió en su autobiografía.

“Yo no pude entender el significado de esa visión, pero antes de que dos semanas hubieran pasado quedó claro que se refería a unconflicto que tuvo lugar entre algunas personas que practicaban la oración y otras que no lo hacían, lo que hizo un daño grande a la casa. Fue un conflicto que duró mucho tiempo y causó una gran conmoción”.

 

“En otras ocasiones he visto a mi alrededor una gran multitud de demonios, y sin embargo, yo parecía estar envuelta por una gran luz, que les impedía estar más cerca.”

“El hecho es que me doy cuenta ahora con mucha claridad el poco poder que los demonios tienen, si Yo no estoy luchando contra Dios, si no estoy con miedo de ellos, porque su fuerza no es nada más encontrar almas que se entreguen a ellos y crezcan cobardemente, en cuyo caso, ellos pueden mostrar su poder”.

LOS ESPÍRITUS MALIGNOS SÓLO GANAN CUANDO SE LO PERMITIMOS

Aunque siempre hay un poco de acoso.

Los demonios apuntan a la santidad. Buscan sitios de acceso. Llegan como el humo a través de las más pequeñas grietas.

Una mujer de quien tuvo un episodio cercano a la muerte pudo ver criaturas como demonios que trataban de llegar a ella, pero ella estaba protegida por un recinto que era como una burbuja. No hay que romper esa burbuja. La discordia la atraviesa. Los celos la atraviesan. La ira la atraviesa. La lujuria la viola.

Ir en contra de la voluntad de Dios es lo que probablemente signifique para Teresa “luchar” contra él. Luchamos contra Dios cuando tenemos el orgullo y falta el amor .

NO TENER MIEDO DE LOS DEMONIOS

El miedo al diablo es la fe en él. Él energiza la oscuridad. Cuando nos sometemos a la voluntad del Señor hay esa burbuja de protección.

“Yo estaba a punto de cerrar los ojos y quedarme dormida cuando capté un movimiento por la puerta [de la habitación del hospital], yvi a una criatura meter la cabeza adentro, escribió la mujer que tuvo una experiencia cercana a la muerte.

“Me encogí hacia atrás con miedo. Entonces apareció otra. Eran criaturas de la apariencia más horrible y grotesca que se pueda imaginar. Cinco de ellas entraron por la puerta, y yo estaba casi paralizada por el miedo. Parecían ser mitad humano mitad animal -… seres cortos, musculosos, con largas garras o uñas y salvajes, sin embargo con rostros humanos.

Vinieron hacia mí, rugiendo, con gruñidos y silbidos Estaban llenos de odio, y yo sabía que tenían la intención de matarme. Traté de gritar, pero estaba demasiado débil o demasiado paralizada por el miedo a moverme. Me sentía impotente cuando llegaron a una distancia de cinco o seis pies de la cama”.

De repente, una enorme cúpula de la luz, casi como de vidrio, cayó sobre mí, y lanzó a las criaturas hacia atrás, pareciendo reconocer una amenaza para ellos. La cúpula me protegía, ya que ellos se agitaban frenéticamente sobre ella y trataban de subir en ella para obtener un mejor punto de observación. Pero la cúpula era demasiado alta para subir, y se pusieron muy frustrados”.

A BENDITA Y NO DARLES PODER

Oh, todavía hay acoso. Están las pruebas – y las batallas – de la vida.

Pero tenemos recursos.

“A partir de una larga experiencia he aprendido que no hay nada como el agua bendita para poner en fuga a los demonios y evitar que vuelva a ocurrir otra vez”, dijo Santa Teresa. “Ellos también huyen de la Cruz, pero volverán, así que el agua bendita debe tener gran virtud”.

“Una noche pensé que los demonios me estaban ahogando, ycuando las monjas rociaron una gran cantidad de agua bendita vi una gran multitud de ellos corriendo tan rápido como si estuvieran a punto de arrojarse por un precipicio“.

“Lo que he dicho puede ayudar al verdadero siervo de Dios para hacer poco caso de estos horrores, que los demonios nos presentan con el fin de darnos miedo”.

“Vamos a darnos cuenta de que, les debemos prestar poca atención, ellos pierden gran parte de su poder cuando el alma gana más control sobre ellos”

Fuentes:








    

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